miércoles, 17 de octubre de 2007

Analizando .....

A partir de la globalización y los desarrollos industriales se sustituyo al ciudadano por el actor económico.
El estado se ve atacado por la internalizacion de la economía y por la fragmentación de las identidades culturales.
Como dice Touraine “Concepción de vida social a partir de un principio No social” (plantea el individualismo, libertades, etc)
En la actualidad es la economía la que rige el mundo, en tanto las ideologías se desmoronan y las políticas son mas pragmática (El espacio social y político se vacía). La actividad económica desde la producción al consumo y a las comunicaciones de masa desbordo el poder político generando la crisis en la modernidad.
La sociedad actual amenaza al sujeto en el sentido que el individuo huye de cualquier referencia a sí mismo. La identidad del sujeto sólo puede construirse mediante tres fuerzas.
El deseo personal de conservar la unidad de la personalidad, desgarrada entre el mundo instrumental y el mundo comunitario.
La lucha colectiva e individual contra los poderes que transforman la cultura en comunidad y el trabajo en mercancía.
El reconocimiento interpersonal del “otro” como sujeto. De esta manera concibe al sujeto, como único defensor, en primer lugar de su propia degradación y en segundo lugar, como único defensor de un universo en plena descomposición y en regresión acelerada.
Hasta los años 50 e incluso hasta los 60, el mundo ofrecía opciones, modelos y contra modelos. En política, la dicotomía era el Occidente democrático y el comunismo. Pero ahora vivimos en un mundo en el que han caído los contra modelos, y los sistemas tienden a ser cada vez mas abiertos, con mayor libertad y movilidad. Esto implica una falta absoluta de estabilidad y que eso produce ansiedad en las personas. Porque el quiebre de grandes proyectos políticos y el fracaso de ideales revolucionarios, llevaron al nacimiento de un nuevo tipo de sociedad individualista, centrada en la vida presente, una sociedad que privilegia el consumo y el hedonismo.
Las libertades conquistadas por el hombre moderno incluyen entonces, las preocupaciones. En este siglo XXI, el hombre busca su satisfacción en el consumo, pero no lo puede disfrutar plenamente, porque le pesa una enorme ansiedad sobre el futuro , debido a las crisis económicas, a la amenaza del desempleo, a la inseguridad y al temor personal.
Otra cuestión es la de la construcción de un tiempo personal. Esa construcción es personal gracias a aparatos de teléfono celular, Internet y los transportes rápidos. Pero hay contradicciones innegables: la gente ocupada e integrada a la sociedad no tiene tiempo, y los desocupados tienen demasiado tiempo.
Lipovetsky no cree en la posmodernidad sino en la hipermodernidad, que es una suerte de fuga hacia delante, en donde todo es exceso. Y aunque parezca contradictorio, es un exceso asentado en tres principio: los derechos humanos( no todo entiende esta cuestión del mismo modo); la lógica del mercado(vendedor y consumidor) y la lógica tecnocientifica. Hoy en día la adolescencia ha sido institucionalizada, y es glorificada en los programas de televisión, diarios, radio y en la publicidad destinada al mercado adolescente. Hasta los adultos que no se unen al culto de la adolescencia ni lo explotan suelen colaborar en su propagación, como si quisieran vivirla vicariamente.

Hipermodernidad implica, inevitablemente, excesos, crecimiento fuera de los límites, por ejemplo la clonación de seres humanos, las cirugías estéticas innecesarias, los grandes centros comerciales, que son verdaderas ciudades, las drogas, la obesidad, la anorexia, la bulimia y las adicciones de todo tipo.

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